Qué hábitos debes tener en cuenta para que este "efecto" no te afecte.
1. La dieta no debe generar sentimientos negativos constantes.
El sentido de culpa y castigo no debe estar presente cuando haces dieta. Es decir, si por cada alimento que comes de tu plan alimentario generas un sentimiento de represión, o si te sales del régimen y comes algo no permitido y te invade el sentimiento de culpa, no llegarás a buen puerto con tu objetivo.Elimina esos sentimientos negativos, concéntrate en lo positivo y en lo que sí estás logrando. No abandones, continúa, desviarse de la dieta también forma parte del régimen.
2. Realiza dietas controladas no estrictas
Muchas veces, cuando de un momento a otro comienzas a realizar una dieta muy estricta, puedes ser víctima de efectos secundarios en tu salud; por ejemplo, una marcada ansiedad, estrés y como consecuencia caída del pelo, mal humor, nerviosismo, pérdida de la concentración, desgano y riesgo de caer en trastornos alimenticios.Por eso consulta previamente con tu nutricionista, él te preparará un plan alimentario acorde a tus necesidades y posibilidades.
3. Ponte metas realistas
Bajar kilos lo más rápido posible y que en una semana luzcas como una modelo no es una meta razonable y mucho menos alcanzable.Es decir, sé consciente de que debes realizar todo un cambio en tus conductas alimenticias y vida diaria de un modo progresivo y saludable. Este es el único modo donde lucirás hermosa, saludable y seguramente alcanzarás a tener un bello cuerpo según tu contextura.
4. Confía en el poder de tu mente
Tu mente es primordial para comenzar a alcanzar tus metas; puede ayudarte en los peores momentos o enfatizar para que recaigas.Cuando llegue el momento donde sientes que puedes llegar a flaquear, enfócate automáticamente en tus objetivos y busca hacer algo que te entretenga, ya que el aburrimiento te hará comer lo que no debes.



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